Desencanto

La pérdida fragua útero abajo, sin prisa.
Decanta lento el chapapote emocional
quebrando la tinaja vértebra a vértebra.
En el rompeolas flotan tus ojos de pez
que son los míos, contenedores del desastre.
 
 Un dolor esdrújulo traduce el desencanto
en lodo tristeza que todo lo embarra y anega.
Te escucho decir que estoy muerta.
Susurra, marchito de olas, un mar de piedras.
La sal escampa entre el frío y la herida.





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